18
Mar

Entorno Colaborativo: una nueva perspectiva para el desarrollo del espacio público

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Cuando hablamos sobre el concepto de Entorno Colaborativo, parece que sólo pueda ser aplicado en el marco de grandes corporaciones hipertecnificadas -donde los datos y las herramientas son el principal recurso a compartir-, o en el mejor de los casos, nunca se pueda escapar del contexto laboral y empresarial. Sin embargo, las últimas noticias apuntan a una remontada del trabajo colaborativo por parte de un movimiento creciente de asociacionismo popular, en lo que parece ser un regreso bien afianzado de la gestión y creación ciudadana de los espacios públicos.

Ante este cambio de paradigma, hay datos que registran grandes y novedosas transformaciones en los sistemas colaborativos de trabajo, y es por ello que hoy queremos compartir algunas de esas actuaciones, en especial las que son aplicables al espacio público y a la gestión y creación de entornos naturales.

¡Vamos allá!

Comencemos por definir un término que a día de hoy parece bastante “manido”, aunque muchos de los usuarios que lo esgrimen no comprendan realmente su significado. ¿Que es realmente un Entorno Colaborativo?

Si nos regimos por el uso más extendido del concepto, que hoy por hoy corresponde con carácter de aparente exclusividad al ámbito laboral, un Entorno Colaborativo es aquel donde los usuarios pueden contribuir -de manera conjunta-, para completar sus objetivos independientemente de su ubicación geográfica y en tiempo real. Plataformas que van desde el correo electrónico hasta aplicaciones compartidas o la mensajería instantánea, son herramientas paradigmáticas en la noción profesional de un Entorno Colaborativo. Sin embargo, las nuevas aplicaciones de colaboracionismo cívico comienzan a describir escenarios radicalmente diferentes a esa definición.

Para comenzar, el nuevo enfoque del Entorno Colaborativo parte del reconocimiento y la aceptación del aporte de cada miembro de la comunidad en un trabajo transversal y completamente plural. Aquí resulta fundamental una premisa casi poética de fundamentos como la empatía o simplemente el saber escuchar ¡Una cosa tan elemental y que cada vez parece más difícil de alcanzar!

Así pues, el Entorno Colaborativo válido para la construcción del espacio público y el nuevo contexto natural –que es el ámbito que más nos interesa-, propone el trabajo en equipo y la interacción entre individuos y administraciones guiadas por un propósito común y que, a pesar de la vastedad de las implicaciones, no excluye la posibilidad de trabajar sobre marcos organizativos y reguladores de base.

Ahora bien, ¿cómo puede aplicarse la gestión de un Entorno Colaborativo a la creación de un espacio público?

El primer paso es planear estrategias de empoderamiento de la ciudadanía, ya que un usuario o colectivo apático será incapaz de apropiarse de los espacios y de asumir su gestión de manera efectiva.

¡Pongamos un ejemplo que nos ayude a entender el alcance!

Aunque ya hemos visto algunos modelos de ciudades que intentan innovar en sus espacios públicos, hay urbes que están dando pasos aún más audaces. Para demostrarlo acudiremos a las lecciones magistrales de la Ville Lumière. Paris, desde hace ya algún tiempo ha descubierto que la mejor manera de promocionar los espacios de natura dentro de la ciudad es a través del empoderamiento de sus ciudadanos. Para ello ha generado una nueva figura administrativa, ‘el permiso para revegetar’, un recurso que fomenta que cualquier ciudadano realice propuestas para renaturalizar el espacio público y las construya.

Una de las acciones mejor recibidas es la de revegetación de los alcorques del arbolado urbano, donde individuos y colectivos no sólo renaturalizan y dan valor a sus barrios, sino que además sus intervenciones obtienen visibilidad en las redes, en una apuesta que no sólo incentiva a la ciudadanía a realizar más acciones, sino que también genera un importante vínculo social entre los participantes y su entorno. La iniciativa ha tenido tal resonancia que comenzó a replicarse en ciudades como Madrid o Barcelona.

También en Paris, algunos colectivos de creadores han ideado otras estrategias de regeneración del espacio público mediante la promoción de Entornos Colaborativos capaces de apropiarse de terrenos baldíos e infrautilizados, renovándoles como nuevos centros ciudadanos y adjudicándoles una nueva connotación ecológica y social.

 

Además de estos ejemplos, hay ciudades que han demostrado que un Entorno Colaborativo para el desarrollo del espacio público puede no estar reñido con la empresa privada y los altos circuitos tecnológicos. Ese es el caso de San Francisco, que ha desarrollado una estrategia de participación ciudadana para intervenir en espacios de la ciudad generando marcos cívicos de alta calidad, focos de atracción social y contextos de intervención para los sectores creativos y tecnológicos.

¡El alcance del trabajo colaborativo es realmente ilimitado!

En Simbiotia somos grandes defensores de la idea de que los esfuerzos colectivos ayudan a dar sentido a cada voz individual. Es por ello que promovemos tácticas de empoderamiento colectivo, capaces de establecer intensos vínculos entre las personas y los entornos creados.

¿Quieres saber más? ¡Visita nuestra apartado de Entornos Públicos para que te animes a trabajar en equipo!

La voz de Simbiotia


Entornos Terapéuticos Públicos
En Simbiotia contamos con un equipo multidisciplinar capaz de formalizar cualquier idea relacionada con la planificación y gestión del entorno natural y del espacio público. Nuestros Entornos Terapéuticos Públicos están comprometidos con la generación de marcos flexibles y sostenibles, capaces de incrementar el bienestar colectivo de los ciudadanos. ¿Aún no nos conoces? En nuestra web podrás ver una selección de las aplicaciones más relevantes que ofrecemos en entornos urbanos y periurbanos.


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