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Abr

El jardín terapéutico para Alzheimer y la estimulación multisensorial basada en la naturaleza

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El jardín terapéutico para Alzheimer, también conocido en el mundo anglosajón como ‘Dementia Garden’ y en contextos más genéricos como jardín sensorial, jardín de los sentidos, o como preferimos llamarle nosotros, ‘jardín de estimulación’, ha comenzado a posicionarse de manera estratégica en diversos ambientes asistenciales y sanitarios por su enorme capacidad rehabilitadora y terapéutica. Hace pocas semanas comentamos la idoneidad de los entornos de estimulación sensorial naturales para acelerar el neurodesarrollo durante la infancia temprana, pero también resulta cardinal entender su potencial en el tratamiento de trastornos neurodegenerativos y en la rehabilitación de patologías que comportan daño cerebral adquirido.

Hoy queremos focalizar las aplicaciones y beneficios del jardín terapéutico para Alzheimer en el tratamiento específico de pacientes con esta enfermedad y otros tipos de demencia.

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta a través de un fuerte deterioro cognitivo y diversos trastornos conductuales. El Alzheimer representa hoy en día el 70% de los casos de demencia diagnosticados a nivel mundial y, pese a que la O.M.S. prevé que estas cifras se dupliquen en los próximos diez años -definiendo al Alzheimer como una prioridad de salud pública-, aún estamos lejos de alcanzar una cura definitiva para esta forma de demencia. Cientos de equipos de investigación trabajan incansablemente para mejorar las condiciones de vida de los afectados y comprender mejor el funcionamiento de la enfermedad. Dentro de estos avances, el jardín terapéutico para Alzheimer comienza a ser una opción realmente innovadora y sostenible para combatirla.

Ahora bien, ¿qué es un jardín terapéutico para Alzheimer? y ¿cómo podemos compatibilizar su uso con las terapias y tratamientos para frenar el deterioro cognitivo?

Ya hemos comentado en algunos de nuestros artículos recientes la importancia del entorno físico en las terapias de rehabilitación, siendo que el medio en el que nos desenvolvemos nos condiciona a nosotros, a nuestra conducta y a la manera en que percibimos la realidad. En el caso de un jardín terapéutico para Alzheimer estaríamos hablando de un entorno meticulosamente diseñado para fomentar la estimulación sensorial, haciendo énfasis en la reactivación neurológica y la dinamización de ciertos procesos específicos como la evocación de recuerdos y memorias. Para conseguir esto será necesario acudir a los diversos canales perceptivos del paciente, encabezados por la vista como órgano sensorial dominante y acompañado por el resto de sentidos y sistemas perceptivos (oído, tacto, gusto, olfato, sistema propioceptivo, sistema vestibular, etc.).

Sobre esta base, un jardín terapéutico para Alzheimer deberá proveer al paciente de una serie de elementos ‘provocadores’, capaces de despertar la inquietud y la curiosidad del usuario de manera estratégica y controlada, en una maniobra similar a la utilizada por las populares ‘Salas Snoezelen’ -unos espacios interiores adaptados y desarrollados técnicamente para potenciar la experiencia multisensorial del paciente mediante sistemas predominantemente artificiales-. A pesar del éxito y difusión cada vez mayor de las Salas Snoezelen de interior, diversas investigaciones han logrado contrastar sus características comparándolas con los efectos generados por un jardín terapéutico para Alzheimer, demostrando que la estimulación sensorial a través de entornos naturales es mucho más efectiva para mejorar el comportamiento y reducir la incidencia de conductas disruptivas, sin olvidar la diferencia de coste en su implementación y el impacto visual positivo en las instalaciones sanitarias, siendo que su uso es compatible con la visita de familiares y amigos además de mejorar las condiciones de trabajo de los terapeutas y el resto del personal medico-asistencial.

Los jardines terapéuticos para Alzheimer también demostraron tener una influencia significativa en la mejora de los patrones de sueño, los niveles funcionales y en la reducción de la sensación de ansiedad y estrés revelada a través del ritmo cardíaco y respiratorio de los pacientes estudiados.

Sorprendente, ¿verdad?

Algunas de las características básicas que ha de incorporar un jardín terapéutico para Alzheimer de cara a su éxito en las labores de rehabilitación son: la definición de un trazado regular y sencillo que facilite la rápida orientación de los pacientes y limite las posibilidades de confusión espacial; la generación de ámbitos controlados a nivel visual y físico que faciliten la sensación de seguridad; la incorporación de elementos ajustables que transmitan sensaciones agradables y fomenten las reminiscencias según la edad del usuario –ejemplo de ello es el uso de instrumentos musicales de exterior o elementos de alto valor simbólico y cultural-; la implementación de un programa de actividades asociadas con las capacidades que todavía conserva el paciente, fundándose en las bases de la terapia ocupacional; la disposición de elementos sensoriales como espejos y otros materiales que promuevan la autoconsciencia y la relación con el medio; y la más importante de todas, el uso de una completa y compleja paleta de materiales naturales y culturales capaces de estimular plenamente al visitante, controlando variables como la floración, la escala de la vegetación, las texturas y los aromas de las especies vegetales incorporadas. Además, el diseño multisensorial debe plantearse mediante dinámicas activas, ya que la prioridad es alentar a los usuarios a explorar, tocar o probar e interactuar con plantas, características u objetos particulares.

 

Siendo que la percepción visual de los pacientes de Alzheimer se ve fuertemente distorsionada por la enfermedad –como bien descubrimos en nuestro post sobre Entornos Terapéuticos-, conviene diseñar al jardín terapéutico para Alzheimer con altos niveles de contraste visual entre los materiales utilizados, en especial los que conllevan aspectos funcionales y de seguridad como pavimentos o asientos en las áreas de estar. Igualmente, resulta importante aclarar que estas características de adecuación y estimulación sensorial y cognitiva son extrapolables a cualquier entorno habitado por un paciente de Alzheimer.

 

No hace falta que hablemos únicamente de jardines, ¡cualquier escenario interior o exterior puede adecuarse para frenar el deterioro cognitivo y mejorar la calidad de vida de los pacientes de Alzheimer y sus familias!

Si estas interesado en conocer un poco más sobre jardines terapéuticos para Alzheimer te recomendamos que visites el apartado de Entornos de Estimulación de nuestra web, ya que en Simbiotia estamos especializados en el diseño de espacios capaces de fomentar la interacción con nuestro entorno a través de los sentidos y el movimiento ¡Conócenos!

La voz de Simbiotia


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